POEMAS ESCOGIDOS

En esta nueva sección, «Poemas Escogidos», de FE Y POESIA, se irá ofreciendo progresivamente, realizada por el propio autor, una selección de sus poemas, tanto editados ya como inéditos en libro, que pretende acercar a los lectores «con prisa» una posible ANTOLOGÍA de su obra en verso, que sirva para un primer acercamiento (en unos casos) y para el saboreo (en otros) de algún poema preferido.

SELECCIÓN DE LUZ EN EL TIEMPO

CONTRA LA MUERTE

y III

No habrá silencio que no 
tenga algún día su voz.

No habrá muralla que no 
se derrumbe ante el amor.

No habrá una mano que no 
haya sembrado calor.

Ni un solo río que no, 
del mar, retorne a sus fuentes, 
para empezar su canción.

No será la mar la muerte. 
No.

CANTAR DE AMIGO

y VI

Porque tanto he amado
sé que nada he perdido.

… Tiempo.
Ternura.
Canto…
¡Todo cuanto os di
a corazón partido…!

¡Todo cuanto me resta
a corazón rodado…!

… Lucha.
Esperanza.
Llanto…

Porque tanto he amado,
sé que aún me queda mucho 
temblor de enamorado.

MEDITACIÓN EN EL NACIMIENTO DE RIO MUNDO

VII

Entre ceñudos riscos, 
al despeñarse, 
lanza solemne el río 
su bendición de padre:
¡Fecundidad y bríos 
permanentes alcancen 
cuantos de mí aprendieron
a renovarse …!
¡Que cada día 
reverdezca la gracia 
de una ilusión:
Como en la fuente virgen, 
allá escondida, 
nuevo el vital arrojo, 
y nueva es, cada instante, 
la canción.

BIOGRAFÍA EN EL MAR

III

Niño, yo, tierra adentro, 
desnudaba mi alma 
ante espejos de azahar.
Ya hombre, todo tierra, 
vuelve en alma mi vida 
si
me la viste
y la desnuda
el Mar…

XIII

Me faltará… Me faltará una patria
que dé estatura y nombre a mi esperanza. 
Me faltará, en naufragio, hasta el amigo 
que desande en mis ojos su mañana.
Tal vez, hasta me falten
—si es que ya no me faltan— 
venas a mi vivir, y a mi morir razones,
que sumen vida y muerte en cifra exacta.
… Pero tú, Mar, te quedas. 
Como se queda siempre la inocencia 
tímida y asomada, 
a unos ojos que ardieron en asombro 
del niño aquel que al Mar interrogaba.

XIV

Y… ¿qué podré pagarte, a cambio, 
Mar —oh, Mar— si
yo soy sólo hombre;
y ser hombre es tener siempre de menos, 
hambre siempre de más…….

y XVIII

(Plegaria de retorno)

Dame, Señor, mirada azul 
para ver en profundidad. 
Y para ver en lejanía 
mirada azul tórname a dar. 
Dame besar de olas en playa 
para aprender a hablar de paz. 
Dame esas mil formas de gracia 
de cada luz al rielar.
Y dame, en fin, cuando la noche 
arroja piedras sobre el Mar…, 
dame bogar manso de estrellas
como canción de eternidad.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies