POEMAS ESCOGIDOS

En esta nueva sección, «Poemas Escogidos», de FE Y POESIA, se irá ofreciendo progresivamente, realizada por el propio autor, una selección de sus poemas, tanto editados ya como inéditos en libro, que pretende acercar a los lectores «con prisa» una posible ANTOLOGÍA de su obra en verso, que sirva para un primer acercamiento (en unos casos) y para el saboreo (en otros) de algún poema preferido.

SELECCIÓN DE LUZ EN EL TIEMPO

DEL AMOR SINCERO

¿POR QUÉ bajan
hasta el suelo
si
son más bellos volando
por el cielo…?

¿Por qué bajan los tordos,
madre, a esos campos…?

¿Por qué se ocultan,
piando,
de dos en dos,
tras la yerba
menuda de los sembrados…?

… Tal vez se trate
de tordos
enamorados…

Madre… ¿es que el amor
es malo
para no decirlo al viento
piando,
volando…?

¿Por qué bajan hasta el suelo
si, son más bellos amando
en el vuelo…?

EL SER HOMBRE

SI os digo que mi alma
está herida
de mañanas,
… creeréis que tengo puntos
cardinales de esperanza.

Si os digo
que mis ojos,
no resisten más belleza
de tanta que los cabalga…

Si os digo,
si os dijera
que no tengo fruto en rama
porque lo tengo en cosecha…

Creeréis
que soy distante.
Creeréis que soy distinto.
Pero
es tan corto el camino
—el del beso y la palabra—
como larga es la esperanza.

¡Y esta hoguera que se aviva
con rosas frescas del alma…!

Si os digo…, si os dijera
que, el ser hombre,
me ha costado
la tala de mis estrellas.

TENGO FE

TENGO fe en estos ojos
que ahondan la belleza
como la raíz extensa
que penetra la vida

Tengo fe en esta carne,
enemiga de sombras,
en que el amor es viento
de invencibles semillas.

Tengo fe en esta huella
diminuta del alma,
que siembro entre tus manos
al estrechar las mías.

Tengo fe en esa flor
—no sé dónde ni cómo—
que alegrará tu paso
de mi polvo encendida.

Y en la canción que canto
y en la canción que olvido,
tengo fe de volver
cantando el nuevo día.

Porque ser hombre es fuego
que acrisolan los siglos,
purificando escorias
que ocultan la armonía.

Perdonadme mi fe.
…Bien sé que a muchos duele
compartir aire y suelo
con mi inmortal herida.

… Esta herida en creciente
de mirar desde adentro
y, resistirme a ser
yerba de un solo día.

PROFESIÓN DE AMOR

No me hables más, Señor,
de que yo ame
como amas tú, en lo eterno…

¿Amor de trascendencia?
¿Mirada más allá
de lo que veo…?
¿Espíritu en espíritu, enlazados
como en vuelo,
al vacío de tu encuentro…?

¡Yo no sé…! Pero siento
que he de amar en la tierra
aproximado
a cuanto enraíza en tierra
su recortado aliento.

Que sólo puedo amar
cuando sangre del otro me golpea
cascadas de ternura
río en pecho.

Que quiero amar así,
barro alzado con barro
reconstruyendo el arco
invencible
del beso.

¿Renuncia a tu llamada de infinito?
¿Voluntaria clausura
en límites opacos de este tiempo?
¿Hombre que al fin se acepta
primavera de un día
que ha de apurar un cáliz sin regreso?

¡Yo no sé…!
Mas, presiento
que un corazón de carne, nunca puede
amar sin destrozarse,
a ritmo eterno.

Y
que tu amor
es viento de ladera
alzando a contracielo
derramada cosecha en florecillas
que murieron de olvido
a ras del suelo

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